¿La Biblia prohíbe consumir bebidas alcohólicas?

Una madre de familia en un colegio de los Hermanos Cristianos me sorprendió con este comentario y pregunta: “Me han comentado que la Biblia prohíbe las bebidas alcohólicas, yo sé que nuestro Señor convirtió el agua en vino para una fiesta ¿Hay alguna contradicción en la Biblia misma?”

Se enseña que la Biblia no puede tener contradicciones, si no fuera así Dios mismo se estaría contradiciendo. Bueno, esto es correcto solo de modo general: el amor, la misericordia y el perdón de Dios, junto a su voluntad de que todos vivamos como hijos de un Padre amoroso impregna toda la Biblia y ahí no hay contradicción alguna. Pero entre versículos específicos sí existen contradicciones porque fueron escritos para circunstancias diversas y fueron expresados para abordar situaciones a la luz de la Ley del Antiguo Testamento o de la gracia y salvación de Jesucristo en el Nuevo Testamento.

No es cierto que la Biblia condene las bebidas alcohólicas, lo que condena es la borrachera.  “Andemos decentemente, como de día, no en orgías y borracheras, no en promiscuidad sexual y lujurias, no en pleitos y envidias” (Rm 13,13). Esta invitación deja un amplio espacio para el consumo del alcohol en cantidades moderadas, es decir sin llegar a la ebriedad. También hay que recordar que la Biblia emplea juegos de palabras para conducir la atención hacia una verdad mayor: “No se embriaguen con vino, que lleva al desenfreno, sino déjense llenar de Espíritu” (Ef 5,18) no es una prohibición a beber sino un modo literario de decir que es bueno estar embriagado por acción del Espíritu. Pero tampoco es una invitación al descontrol.

Cuando se habla específicamente de no ser bebedor se afirma de modo claro, por ejemplo se dice que el obispo debe ser: “no dado a la bebida, no pendenciero, sino amable, no contencioso, no avaricioso” (1Tim 3,3) y que los diáconos: “deben ser dignos, de una sola palabra, no dados mucho al vino, ni amantes de ganancias deshonestas” (1Tim 3,8). Los autores del Nuevo Testamento han usado profusamente la expresión “mantenerse sobrio” como una característica de la vida del cristiano, estas no son prohibiciones de la bebida ya que solamente significa “estar lúcido”, “tener una mente clara” como en 1 Pe 4,7 “sean moderados y sobrios para poder orar”. Usar este versículo como prohibición del alcohol es una muestra clara de no comprender el lenguaje figurado de la Biblia.

También la Biblia reconoce el valor medicinal del vino; el autor de 1 Tim recomienda a su discípulo: “Ya no bebas agua sola, sino usa un poco de vino por causa de tu estómago y de tus frecuentes enfermedades”(1Tim 5,23). Y por supuesto la Palabra también celebra y agradece la alegría de una celebración donde hay “vino que hace alegre el corazón humano” (Sal 104,15). Para cerrar nuestros argumentos, Jesús, su madre y sus apóstoles estuvieron en una boda donde abundó el vino y para colmo de gracia el Señor proporcionó más alegría con más y mejor vino (Jn 2). Por el mes de la Biblia, salud.

Hermanos Hugo Cáceres